Palabras Música y Energía ¡Cómo nos afectan! Y ¡¡¡Huya de las malas noticias de los medios!!!

Palabras Música y Energía

Palabras Música y Energía: Poder de la palabra. Creamos todo nuestro mundo. Pensamiento y palabra creadora. Variación del aura. Devastando nuestra energía. importancia de compasión y perdón. Diagnóstico energético.

Palabras Música y Energía

Palabras Música y Energía

Efecto de las Palabras Música y Energía

Las Palabras Música y Energía: Poder de la palabra. Creamos todo nuestro mundo. Pensamiento y palabra creadora. Variación del aura. Devastando nuestra energía. importancia de compasión y perdón. Diagnóstico energético.

En una página de facebook encontré esta nota, donde su autor detalla muy claramente, como es su costumbre, el efecto de la palabra en nuestro ser. No quiero demorar más su lectura.

EL PODER DE LAS PALABRAS.
Carmelo Rios.

Como sabemos, las glándulas endócrinas son la exteriorización física de los centros mayores o chakras, particularmente sensibles a los sonidos y a las frecuencias de las palabras, así, una mala noticia, un disgusto, una conversación negativa, la propagación de embustes o mentiras, de calumnias, de injurias, un deseo auto- destructivo, pueden cambiar radicalmente la polaridad de estas sustancias vitales, informar al agua de la que estamos hechos y provocar el vertido de un auténtico veneno sutil latente en las células (que la ciencia desconoce) ¡pero cuan mortífero¡ y en nuestro organismo, y provocar una grave enfermedad e incluso la muerte.

Poco o nada se investiga (y menos aún se difunde) en la actualidad acerca del efecto nocivo, incluso letal que provocan sobre la salud de las personas las malas noticias, la música horrísona, las imágenes espeluznantes de violencia, crímenes, violaciones, delincuencia, las profecías negativistas, los escándalos continuos de corrupción política, social o religiosa, que vierten el ponzoñosos veneno de la pesadumbre, del escepticismo, del desaliento, de la desmoralización, de la tristeza y el negativismo, sobre todo en la juventud, que constantemente son difundidas por los medios de comunicación, y que bombardean con armas secretas o cargas de profundidad hechas de miedo la mente y el corazón humano.

Tarde o temprano quedará demostrado el efecto que sobre nuestra salud individual y de la sociedad ejercen las palabras de los demás y las propias.

Muy a menudo creemos que la vida es injusta, que somos las “víctimas”, y nos preguntamos qué hemos hecho para merecer ciertas circunstancias adversas, pero raramente reflexionamos acerca de cómo son nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos hacia esa misma vida, que nos da tanto sin pedir jamás nada a cambio.

Si conociéramos el efecto devastador que las palabras negativas, hirientes, tristes, destructivas, depresoras y a veces malvadas ejercen sobre nosotros, jamás las pronunciaríamos, ni siquiera con el pensamiento.

Aun por nuestra propia salud y la edificación de una positiva auto-imagen, deberíamos pronunciar siempre palabras compasivas y creativas, de perdón, de compasión, de alegría, de armonía, y guardar silencio sobre los supuestos defectos o errores de los demás.

Hay personas que siempre piensan y hablan negativamente, siempre. Critican a los demás, se quejan constantemente, ven siempre la parte negativa de todas las situaciones, y la botella medio vacía. Son negativistas, de carácter gris, ensombrecido, que siembran malos pensamientos y palabras donde quiera que estén. Y luego se preguntan porqué las personas no las aman, porqué se sienten solas, enfermas, debilitadas o afligidas.

Instintivamente sentimos que debemos alejarnos de esas personas que nos secuestran, vampirizan o negativizan nuestra energía.

Las palabras unidas a imágenes mentales y estados emocionales, como ha descubierto la física cuántica y como siempre han sabido los grandes sanadores que hablaban de la influencia carismática sobre el enfermo o el llamado “efecto placebo”, ya que que las palabras positivas, salutíferas, que contengan esperanza, amor, compasión, alegría y belleza tienen el poder de modificar la realidad, diluir negatividades de la mente o disolver auto espejismos o programaciones post-hipnóticas.

Recordemos, de paso, que nuestro cuerpo está compuesto principalmente por agua, en idéntica proporción a la del planeta Tierra y en el Cosmos. A tal respecto realizó grandes investigaciones el profesor Masaru Emoto o Jacques Benveniste con su Memoria del Agua.

La positivación del pensamiento y de las palabras debería ser una parte fundamental de cualquier terapia física, psicológica, educativa o espiritual.

Como para sostener lo que apunta Carmelo Rios, podemos ver en el siguiente reportaje como se puede medir en el aura este tipo de variaciones energéticas.

Fuente

Pinchar aquí.

Palabras Música y Energía: Poder de la palabra. Creamos todo nuestro mundo. Pensamiento y palabra creadora. Variación del aura. Devastando nuestra energía. importancia de compasión y perdón. Diagnóstico energético.
Ana María Oliva, ingeniera, doctora en Biomedicina y terapeuta.
Mi célula más vieja tiene cinco años y mi alma es eterna. Soy de Barcelona. Soy ingeniera industrial y doctora en Biomedicina por la Universidad de Barcelona. Estoy casada y tengo dos gemelos, Rubén y Matías (2). ¿Política? ¡Bien común! ¿Creencias? Si no ves a Dios en todo, no lo ves en nada.
¿Soy luz?

Materia implica energía, mesurable: frecuencias de onda, invisibles unas, visible otras… ¡Luz!

Pues no me la veo.

Su intensidad es baja…, pero podríamos verla si nos entrenásemos.

¿El aura?

Un campo bioelectromagnético. Lo generan los intercambios eléctricos de nuestros átomos y células. Desprendemos biofotones.

¿Está viendo mis biofotones?

No a simple vista, no me he entrenado. Pero podemos verlos mediante este dispositivo.

¿A ver?

Coloque un dedo aquí. Ahora otro. Otro. Ya están los diez, bien. Mire la pantalla, ¿ve?

Una corona luminosa en cada yema.

¿Ve los rayos, unos más largos, otros tan cortos, algunos agujeros…? Indican la energía de sus órganos internos en sus funciones.

¿Todo mi organismo en mis dedos?

Como el universo, eres hologramático: cada parte contiene la información del todo.

¿Y qué hace ahora?

La información arroja el estado de tu biocampo corporal, plasmada en esta fotografía, esta imagen electrofotónica.

¿Mi aura…? ¿Y qué ve en ella?

Vigila tu páncreas, tiroides, colon y aparato urogenital. Y veo triste tu corazón.

Vaya… ¿Es un método diagnóstico?

En Rusia está legalmente aceptado, aquí es sólo una técnica de evaluación del estado energético del organismo.

¿Qué cosas ha electrofotografiado?

Cuando un espermatozoide fecunda un óvulo, hay un estallido de luz. Cuando una bacteria muere, un relampagueo. Una señal violeta antecede a toda mitosis celular…

¿Y en el cuerpo?

Hay más desprendimiento biofotónico en enfermedades: el organismo está intentando corregir algo. He hecho experimentos sobre estas variaciones biofotónicas…

¿Por ejemplo?

Si tu móvil recibe llamada, la señal interfiere en tu aura, la merma. Si te cuentan algo agradable, se compensa.

¿En serio?

Sorprendente: si empuñas un vaso con licor, tu aura se resiente. Si lo bebes, más aún.

¿Antes de beber… hay ya un efecto?

Sí. El campo energético del licor altera tu biocampo. Y si alguien te llama “imbécil”, altera también tu bioelectromagnetismo.

¿Lo ha observado?

Medido y fotografiado, ¡incluso si es un insulto sin intención de dañar!

¿Tanto poder tienen las palabras?

Yo antes era muy bruta: por inseguridad, me protegía con un lenguaje duro. Un día, parodiando y burlándome de los que hablan suave, empecé a decir “dime, amor”, “hola, cariño”, “bonita, cielo”… ¡Y… cambié!

¿Cómo cambió?

¡Se dulcificó mi carácter! Ahora llamo a todo el mundo “corazón”… ¡y me hago bien!

Y al otro también.

Si estás junto a una persona serena y armónica, ¡te sientes mejor! Lo habrá notado…

Lo noto ahora.

Escuchar una canción, ver un color, presenciar un telediario, lo que comes…, todo modifica tu biocampo. Y lo que piensas.

¿Ah, sí?

Lo que piensas influye en tu biología. Por eso es importante guiar tus pensamientos. Tu sistema de creencias te construye.
Un ejemplo.
“¡Mira lo que me ha hecho mi novia!”, se me lamentó un joven alumno. Me hinchó la cabeza tanto que medí su biocampo y se lo enseñé: muy alterado y dañado. Entendió: estaba dañándose con sus pensamientos.

¿Qué le había hecho su novia?

Colgar una fotografía sexy en internet.

Bah.

Es muy saludable relativizar tu sistema de creencias, distanciarte y parar de sufrir.

Ojalá fuese tan fácil.

Tras todo sufrimiento hay una creencia equivocada. Nos han enseñado que si alguien sufre…, sufras con él. ¡No! Así sólo duplicas el sufrimiento del mundo. ¡Intenta estar tú bien! Y, sereno, centrado, acude junto al que sufre. Eso sí puede ayudarle.

¿Quiérete a ti mismo, primer mandamiento del bienestar?

Sí. Ámate. Si amas, todo estará bien para todos. Si te gustas mucho haciendo algo, ¡ve por ahí, alimenta eso! Sé fiel a tu corazón. Eres único. Enamórate de ti. Brillarás. Y eso bendecirá a la gente de tu entorno.

¿Una sonrisa cura?

Si sonríes, todo te sonreirá. Cuando más te cueste, ¡sonríe!

¿Cómo es el aura de una persona saludable?

Armónico, homogéneo, sin grandes congestiones, fugas ni agujeros. Lo biográfico deviene biológico.

Pero si te sucede una desgracia…

Pues piensa que todo, aunque parezca malo, ¡es para que aprendas algo! Piensa que todo es para bien. Y lo será. Confía en la vida, y lo tendrás todo.

Bello consejo. Despídame con algún otro.

¡Haz lo que te haga feliz! Y entonces tu luz será muy bonita.

Fuente

Pinchar aquí.

Conclusión

Como podemos ver y concluir luego de estas dos apreciaciones el mundo que nos rodea nos afecta de manera que jamás hemos tenido en cuenta. Y nosotros lo afectamos a él. de allí vienen tantas enseñanzas gnósticas donde decían que nosotros creábamos nuestro mundo. Como también nos decían dichas enseñanzas que la palabra manifiesta y crea todo nuestro derredor. Sin embargo no solemos tener noción de cuanto de verdad tienen esas máximas enseñadas durante milenios. Así como el Dios bíblico creó con la palabra, también nosotros lo hacemos. Lea bien, también nosotros!!! Seamos concientes o no, somos los responsables de lo que nos pasa y de lo que le ocurre al mundo.

¨Por ello debemos aprender a hablar y pensar correctamente. Así como borrar toda creación o pensamiento negativo, al instante de haberlo creado, pensado o dicho. No minimice la importancia de esto!!!

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