Clare Crockett La monja que conmueve con su historia y el llamado de Jesús Video Ideal para esta pascua

Clare Crockett La monja

Clare Crockett La monja: Vocación, llamado a servicio, monja irlandesa, falleció en terremoto de Ecuador, historia, llamado de Jesús, video biográfico.

Clare Crockett La monja

Clare Crockett La monja

Clare Crockett La monja

La monja Clare Crockett: Vocación, llamado a servicio, monja irlandesa, falleció en terremoto de Ecuador, historia, llamado de Jesús, video biográfico.

Esta es una bella historia para estas pascuas. Para analizar a profundidad.

La hna. Clare nació el 14 de noviembre de 1982 en Derry (Irlanda del Norte). Entró como candidata de las Siervas del Hogar de la Madre con 18 años, el 11 de agosto de 2001. Hizo sus primeros votos el 18 de febrero de 2006, eligiendo el nombre religioso de Hna. Clare María de la Trinidad y del Corazón de María. Profesó sus votos perpetuos el 8 de septiembre de 2010. Durante su tiempo de profesa, sirvió en las comunidades de las Siervas en Belmonte (Cuenca, España), Jacksonville (Florida, Estados Unidos), Valencia (España), Guayaquil (Ecuador) y Playa Prieta (Manabí, Ecuador). Murió en Playa Prieta a causa del terremoto del 16 de abril de 2016.

Biografía en sus palabras

Cuando me tocó a mí besar la cruz, no me acuerdo si me arrodillé o hice la genuflexión, solo recuerdo que besé el clavo que estaba en los pies de Jesús y recibí la gracia de ver que Dios había muerto por mí en la cruz, por mis pecados, por mis vanidades, por mis infidelidades, por mi impureza… Vi que yo había clavado al Señor en la cruz y que la única manera en que yo podía consolarlo era con mi vida. No valía con contar chistes ni hacer un teatro bonito para consolarlo. Nada de lo que yo pudiera hacer podría consolarlo, solo el darle mi vida. Y esto sin tener yo ninguna formación religiosa.(Clare Crockett La monja).

Yo era una “cabra loca” de discotecas que pensaba que iba a Ibiza y, en este momento, al besar la cruz, el Señor me tiró totalmente del caballo. Yo no entendía lo que estaba pasando; era la primera experiencia fuerte que tenía.

No fue algo que yo hubiera pedido, yo no sabía rezar. Vino de Él: “Yo he muerto por ti, ¿qué vas a hacer por mí?”. Ante esta invitación a darme, yo me asusté. Pensaba: “Para seguir al Señor, tengo que dejar todo. Yo no estoy preparada para esto: tengo un novio, tengo una carrera, tengo dinero, tengo maquillaje, tengo cigarrillos…”. Y yo entendí que lo que Él me estaba pidiendo era algo que superaba mis propias fuerzas, que era una llamada a seguirlo a Él totalmente, dejando todo –dejando nada por todo, en realidad, porque Él es el Todo–, y pensaba que no iba a poder hacerlo.(Clare Crockett La monja).

Después de esta experiencia, yo le decía al Señor: “Haré lo que quieras”, pero volví a Irlanda y me olvidé de la gracia que Dios me había dado.

Es tan fácil, durante un retiro o cuando “sientes” el amor de Dios, decirle: “Haré todo lo que me pidas”… Pero, cuando “bajas del monte”, no es tan fácil. Todo esto que le decimos, incluso con lágrimas, cuando estamos “en el monte Tabor”, también lo tenemos que recordar, repetir y vivir cuando “bajamos del monte”, cuando volvemos a nuestra vida cotidiana, a nuestro ambiente. Decía Santa Edith Stein: “El Crucificado, entonces, nos mira y nos pregunta si aún seguimos dispuestos a mantenernos fieles a lo que prometimos en una hora de gracia”.

Pero, ¿no es verdad que el Buen Pastor deja a las noventa y nueve ovejas para ir a buscar a la oveja despistada? Pues lo mismo hizo conmigo.

Me buscó hasta que encontró el momento oportuno para decirme: “Yo quiero que vivas como ellas”. Yo sentí fuertemente otra bofetada en el alma. Yo entendía que tenía que vivir la vida de las hermanas y que Él me estaba llamando a eso. Ya sabía que tenía que darle mi vida, pero ahora me estaba mostrando cómo la tenía que dar: como las hermanas, en pobreza, castidad y obediencia. Subí el volumen de la música que estaba escuchando en el autobús, para ver si así no podía oír nada y podía olvidar lo que Dios me estaba pidiendo. El Señor no compitió con mi música; no me gritó, simplemente me repetía la misma frase.

Inmediatamente le dije que me era imposible. “¡No puedo ser monja! No puedo dejar de beber, de fumar, de salir de fiesta, mi carrera, mi familia…”.

Sin embargo, el Señor me aseguró que si Él pide algo, siempre da la gracia y la fuerza para vivirlo. Sin su ayuda nunca podría haber hecho lo que tuve que hacer para responder a su llamada y seguirlo. Una pregunta frecuente de los jóvenes es: “¿Cómo sabes si tienes vocación?”. Uso aquí las palabras de la Madre Teresa de Calcuta cuando le preguntaron eso mismo: “Cuando una chica ha experimentado la llamada, ella lo sabe. Igual no sabe cómo explicarlo, pero lo sabe”.(Clare Crockett La monja).

Yo tenía 17 años cuando me pasó esto. Regresé a Irlanda por un año para terminar los estudios en el instituto. En ese año recibí dos gracias muy grandes que me hicieron reaccionar.

Como decía antes, yo bebía mucho, me gustaba mucho la marcha, las discotecas y todo eso. Al volver a Irlanda seguí viviendo igual que antes, vivía en pecado mortal. “Con el peso de mis miserias volví a caer en estas cosas terrenas y a ser reabsorbido por las cosas acostumbradas, quedando cautivo en ellas” (San Agustín). Seguía con mis amigas, con mi novio…, porque no podía cortar con todo eso, sentía que no tenía la fuerza. Pero claro, no tenía la fuerza porque no había pedido al Señor que me ayudara. Yo quería hacer todo sola, y no podía.

La monja Clare Crockett: Vocación, llamado a servicio, monja irlandesa, falleció en terremoto de Ecuador, historia, llamado de Jesús, video biográfico.
Lo tengo todo… y no soy feliz

El Señor me mostró cuánto hería su Sagrado Corazón con mi estilo de vida alocado. Sabía que tenía que dejar todo y seguirlo. Sabía con gran claridad que me pedía confiar en Él, poner mi vida en sus manos y tener fe. Yo sabía que el Señor me llamaba a ser suya en las Siervas del Hogar de la Madre, a darle mi vida para que otros lo pudieran conocer, y yo estaba poniendo otras cosas delante de Él. Entonces, en ese momento, hice, como decía santa Teresa de Ávila, una “determinada determinación” de decir:

“¡Se acabó!, la paz que yo he encontrado contigo y en el Hogar no la encuentro en ningún otro sitio; yo tengo que dar este paso y es ahora o nunca”.

Ciertamente, es verdad lo que dijo San Buenaventura: “Voluntas Dei, pax nostra”, la voluntad de Dios es nuestra paz. Esto pasó mientras estaba haciendo la película, en febrero o marzo.(Clare Crockett La monja).

Conclusión

En el enlace final está toda su historia contada por ella misma, vale la pena saber un poco más de ella misma, por ella misma. Bendiciones!!!

Video

O todo o nada: Hna. Clare Crockett (Película completa)

https://www.hermanaclare.com/es/su-vida/biografia?id=7523 (Fuente)

Comparte este artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *