Tan solo un vaso de agua Don Pancho Sierra El gaucho Sanador de Salto Argentina

Tan solo un vaso de agua: Pancho Sierra

Tan solo un vaso de agua puede hacer milagros. Desde las estudios del Dr. Masaru Emoto se le prestó mucha atención y felizmente abrió muchos caminos. Pero muchos antes que él habían hecho maravillas con el agua.

Tan solo un vaso de agua

Tan solo un vaso de agua: Pancho Sierra

Tan solo un vaso de agua:

“Un simple vaso de agua,
dado con amor, puede hacer mucho bien”

Philippe de Lyon

Pancho Sierra, un paisano de campo que solamente daba un vaso de agua a los miles que lo visitaban en su estancia para obtener sanación a sus penas y enfermedades y los recibía siempre como a hermanos con alegría y buenas ondas, como diríamos hoy.
Daba un recibimiento fraterno y muchas veces algunos se servían solos. Era muy común que hiciera comentarios como apague su sed amigo y venga para acá. Y si hacía falta les hablaba o simplemente charlaba amigablemente.
Un ser que se dedicó a sus hermanos de corazón, donde no había horarios ni límites en su trabajo y en su entrega.
Donde siempre me pregunté como podía sanar con un vaso de agua sacado del aljibe de su estancia.

O con solo hablar.

Como lo hizo antes Jesús el Cristo.
Toda mi vida me he preguntado eso. Hoy a partir de los conocimientos que nos da la física cuántica y la metafísica, dada como sabiduría esotérica durante milenios comenzamos a comprender.
Donde el conocimiento solo era manejado por el poder oscuro, las sectas, religiones, sociedades secretas y gobiernos mundiales secretos, pero oculta al vulgo.
Pero siempre aparecieron seres de luz que haciendo el bien buscaban iluminar y generar el despertar del pueblo.

Historia

Había nacido en una familia de ricos hacendados, y ya mayor se instaló en su estancia «El Porvenir», en los límites de Pergamino y Rojas. “‘Muchísimas veces —según el relato de quienes lo conocían bien—, un vaso de agua brindado por Pancho Sierra alcanzó a curar en una zona en que el enfermo estaba solo y donde el médico solo era un mito. Su fama comenzó entonces a crecer y traspasar fronteras y hasta la estancia «El Porvenir» peregrinaron centenares de personas que acudían desde los puntos más lejanos en busca de ayuda, de consejos y de cura para sus dolencias. “Se cuenta que como el viaje hasta su casa era largo, las compañías encargadas del traslado de los visitantes agregaron a su recorrido los «viajes especiales a lo de Pancho Sierra (Tan solo un vaso de agua).

Pancho Sierra se mantenía en su vida de anacoreta, sin solicitar el trato de su familia y relaciones, muchos de los que se complacían en divulgar su supuesta locura, mientras él prodigaba beneficios a los pobres.

Compraba artículos de tienda por cantidades, frutas por montones y en seguida llamaba a «sus hijos», los niños de la vecindad y los pobres que frecuentaban su casa, a quienes distribuía generosamente todo. La estancia de Pancho Sierra era como un pueblo. Llegaban a ella de 15 a 20 carruajes por día. Todo el mundo pretendía tomar un vaso de agua para curar sus males o llevar una botella del líquido saludable, único elemento que él suministró siempre y con lo que ha producido,  numerosas curas, algunas sensacionales.

La joven de 27 años había llegado desde Buenos Aires desesperada:

Su segundo marido Aniceto Subiza es- taba agonizando. A ella no le iba mejor: un tumor canceroso le endurecía un seno. Subiza, un rico estanciero moría poco después; ella en cambio, sanó ante el asombro de los médicos. Desde esos momentos, nacía la Madre María. Pero María Salomé Loredo había nacido antes, en octubre de 1854. De familia vasca y campesina, pastoreó ovejas cuando niña y aprendió a amar las flores. Es curioso que, mientras Pancho Sierra prefirió los jazmines, María era apasionada por los claveles. Y esas flores son las que cubren hoy sus respectivas tumbas, ya que sus fieles siguen halagando el gusto de los fundadores. Ella sería más tarde la continuadora de su obra tal como él se lo predijo, sería llamada “La Madre María”.

Es curioso que, a diferencia de otros sanadores, jamás fue perseguido ni hostigado de manera alguna por la policía ni por ninguna otra autoridad.

¿De qué manera podían despertar al pueblo?

Con su presencia y con sus actos era evidente que había algo más.
Que no era todo asunto de magia. Que había conocimiento oculto. Que había respuestas a las que buscar.
Detrás de toda manifestación aparentemente milagrosa tendía que haber alguna respuesta.
Entonces muchos buscaron esas respuestas mientras otros se quedaban solo con el asombro del milagro provocado.
Así la sociedad ha ido avanzando del modo que le permitieron y le dejaron.
Generando cualquier nube de humo para ocultar y distraer (Tan solo un vaso de agua).

Inventando distracciones y obligaciones para no dar tiempo a que la gente piense.
Intoxicándolos con sus alimentos, sus bebidas, el aire que respiran, la información que reciben y quebrando su alma.
Tan solo un vaso de agua

Tan solo un vaso de agua

Pero ellos vinieron a abrirnos los ojos.
Hoy podemos saber que el agua es un elemento milagroso. Desde sus propiedades fisicoquímicas a sus propiedades energéticas.
Nosotros estamos conformados por un 75 – 80 % de agua.

Así como el agua se ha descubierto el poder que tiene y que se le puede otorgar, como el agua diamantina, reiki, bendita, védica, etc.

También hoy sabemos que nosotros somos un milagro viviente y generador de lo que se nos ocurra.
Aquéllos seres han venido a hacernos despertar.
Debemos despertar a nuestra capacidad dormida y despertar.
Nuestra conciencia lo pide a gritos.
Sea en sueños, en deseos, en ideas, en imaginación. Nuestro mundo nos está mostrando constantemente que necesitamos despertar.

La vida no es solo pedir y recibir, la vida es pedir y devolver.
Pedir nuestra capacidad plena de ser para poder dar todo lo que tenemos para ofrecer a nuestros hermanos.

¿Han hecho la prueba de darse a un hermano sin miramientos y descubrir la felicidad que ese hecho nos provoca?

En Argentina han habido muchos sanadores como Don Pancho Ormeño, el padre Mario, el padre Ignacio, el hermano Pascual y seguramente seguirán apareciendo muchos más. Y seguramente muchos no han trascendido más como la Sra. Curti de ciudad de La Plata y como ella muchos más. Y además van a seguir apareciendo porque la obra del amor no termina jamás. Y es lo que tarde o temprano todos debemos seguir. cada uno a su manera y en sus diferentes profesiones. Pero independientemente de donde hagamos el bien, cada vez que un hermano necesite algo, allí debe aparecer nuestra solidaridad. Dependiendo de la situación. Porque todo en la vida va y vuelve. A veces en la vida los persiguen las autoridades, porque molestan a sociedades médicas o porque ciertas efectivos buscan que les paguen coimas (Tan solo un vaso de agua).

Salvo en el caso de los curas sanadores.

Eso a ellos no les importó. Su obra y su misión por el bien de los demás pudo más que todo. Como lo dijera en su momento Don Quijote, a través de la pluma de Cervantes:

Ladran sancho, señal que cabalgamos.

Es bueno para nuestra hacer el bien y estar en paz trabajando en consciencia. Todos lo hemos hecho alguna vez y hemos sentido un bienestar inenarrable. Porque no convertirlo en un hábito normal y natural de cada día. Cuán felices seríamos! Todo es cuestión de hábitos queridos amigos. Todos podemos donar una hora de nuestros días en ayudar en un comedor o lugares del estilo donde un par de brazos siempre hacen falta. Y además es el mejor modo de educar a nuestros hijos en el ejemplo. Y que vean como lo hacemos y que ellos también pueden participar de acuerdo a sus posibilidades. ¡Cuántos hijos mejores heredaríamos al mundo! Necesitamos de seres sensibles. Ya con eso podemos sentir que nuestra misión está cumplida.

Recuerden:

Todos esos santos a los que maltrataron en vida y endiosaron en su muerte por conveniencia religiosa, han sido enviados para conmovernos y seguir su camino.
No en el dolor, sino en la felicidad de darse a sus hermanos.
Hay montones de ejemplos, pueden buscarlo en la net y conocer sus historias.
Ellos han venido a mostrarnos la forma en que debemos vivir.
Ellos son el manual de vida.

Nacido en Salto el 21 de abril de 1813. Este día podríamos festejarlo ofreciéndole las gracias por su devoción a la causa de los necesitados. Al menos eso intentaremos hacer desde esta página en su memoria. Hoy que sabemos todas las propiedades del agua, comprenderemos la energía especial de este hombre que utilizó su don para bien de los demás. Un ejemplo de camino a seguir para todos aquéllos que lo sientan, sea para seguir su camino de sanador como así también su camino de ayudar a los demás. Un bello ejemplo a seguir sin dudas (Tan solo un vaso de agua).

Seamos como un vaso de agua, simples, pero energéticamente llenos de vida, para dar mejor vida a quienes desean recibirnos.

Comparte este artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *