El cerebro como holograma

El cerebro como holograma

El cerebro como holograma es una de las conlcusiones que llevó a Bohm a concluir que el universo es un holograma, se inició de manera más bien tangencial, al estudiar el ámbito de las partículas subatómicas. Poco después de haber sido establecidos sus principios maestros, la mecánica cuántica se reveló capaz de efectuar una predicción de naturaleza sorprendente. Casi todos hemos oído hablar en alguna ocasión de los casos en que dos hermanos gemelos comparten similares sensaciones por mucha distancia física que exista entre ambos.

El cerebro como holograma

El cerebro como holograma

El cerebro como holograma:

¿Cómo se llegó a esa conclusión?:

Pribram concluyó que el universo es un holograma mientras trataba de solventar la cuestión de cómo y dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro.
A lo largo de varias décadas, numerosos estudios habían probado que los recuerdos no se hallan confinados en una región precisa sino que se encuentran diseminados por todo el cerebro.
En una serie histórica de experimentos efectuados entre los años veinte y cuarenta de este siglo, el neurólogo Karl Lashley comprobó con sorpresa que la extirpación de sucesivas porciones de cerebro no impedía a una rata efectuar complejas tareas aprendidas antes de las distintas extracciones quirúrgicas.

Pribram, antiguo discípulo de Lashley, no encontró respuesta al enigma hasta la década de los sesenta, cuando la lectura de un artículo acerca de la sorprendente y novedosa ciencia holográfica le proporcionó la explicación que andaba buscando. Como ya indicamos, un holograma es una imagen tridimensional confeccionada con la ayuda de un láser. La tridimensionalidad de tales imágenes no constituye la única característica sorprendente de los hologramas. Si partimos por la mitad el holograma de un objeto e iluminamos con un láser las dos mitades resultantes, cada mitad exhibirá la imagen completa del objeto.
Si subdividimos las dos mitades una y otra vez, cada uno de los fragmentos de película fotográfica seguirá mostrando una versión completa aunque, más pequeña, de la imagen original.

A diferencia de las fotografías convencionales, en el caso de los hologramas cada parte posee la información presente en el todo.
Esta idea del todo en cada parte proporcionó a Pribram la explicación que había buscado. Los experimentos de Lashley habían demostrado que cada porción del cerebro parece contener la totalidad de los recuerdos presentes en el cerebro.
Ello llevó a Pribram a concluir que el propio cerebro debía ser una especie de holograma.

Hoy en día Pribram cree que los recuerdos no se agrupan en neuronas o pequeñas agrupaciones de neuronas, sino en estructuras de impulsos nerviosos que entrecruzan el cerebro de modo similar a como las estructuras laserianas entrecruzan un trozo de película fotográfica que contenga una imagen de naturaleza holográfica.

El almacenamiento de la memoria no es el único enigma neurofisiológico que resulta más fácil de abordar mediante el modelo holográfico del cerebro propuesto por Pribram.
Una muestra de ello lo constituye la forma en que el cerebro puede traducir la avalancha de frecuencias recibidas a través de los sentidos.
La codificación y decodificación de frecuencias es precisamente la especialidad del holograma. De hecho, los neurofisiólogos han descubierto que el cerebro emplea para el descifrado de las percepciones exactamente el mismo lenguaje matemático (conocido como “transformaciones de Fourier”) utilizado en la elaboración de hologramas laserianos.
Pribram considera que no sólo se trata de una prueba adicional acerca de la naturaleza holográfica del cerebro sino que de ello se deduce que el cerebro es, en realidad, una especie de lente, una máquina transformadora que convierte la cascada de frecuencias que recibimos a través de los sentidos en el familiar ámbito de nuestras percepciones internas.
Dicho de otro modo, los objetos no existen de modo objetivo. Se trata de hologramas creados en el interior de nuestras mentes, mientras que lo que denominamos “mundo exterior” no sería más que un océano fluyente y caleidoscópico de energía y vibración.

Ver más en: Agradece en todo momento y El cosmos como holograma

Fuente:
-http://www.fisicanet.com.ar/monografias/monograficos3/es36_holografia.php

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